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¿Qué es Espondilitis Anquilosante y cómo tratarla con Pilates?

El método Pilates actualmente abarca tanto la promoción de la salud física del practicante en la búsqueda de definición muscular y ganancia de flexibilidad, como también en la recuperación y tratamiento de algunas enfermedades, sean ellas de cualquier origen, que tengan también como consecuencia una degeneración física de fuerza y o de movilidad. 

Como fisioterapeutas tenemos en nuestra esencia de formación, buscar la integridad de todos los sistemas corporales. 

Y cuando se trata de la aplicación del Pilates como forma recuperativa me siento muy feliz en poder asociar la técnica para recuperar el bienestar de mi paciente, como es el caso del uso del método en el tratamiento de la espondilitis anquilosante. 

Aunque no existe cura para la enfermedad, el tratamiento precoz y adecuado puede tratar los síntomas – inflamación y dolor – estacionar la progresión de la enfermedad, mantener la movilidad de las articulaciones acometidas y mantener una postura erecta. 

¿Qué es Espondilitis Anquilosante? 

En una visión resumida y general, la espondilitis anquilosante (EA) es una enfermedad inflamatoria que afecta el esqueleto axial y provoca dolor lumbar y comprometimiento funcional. 

La enfermedad causa inflamación y dolor en la columna vertebral y en las articulaciones, lo que reduce la práctica de actividad física y la movilidad espinal causando fatiga, rigidez, trastornos del sueño y depresión. 

En los últimos años, se ha producido una intervención cada vez más precoz en la EA para prevenir posturas inadecuadas, tales como: 

  1. Protusiónde la Mandíbula 
  2. Anteriorizaciónde la Cabeza 
  3. Hipercifosis Torácica 
  4. Retificaciónde la Lordosis Lumbar 
  5. Retroversión Pélvica
  6. Flexión con Rotación Medial de la Coxofemoral
  7. Flexión de las Rodillas – Conocida como Posición del Esquí

El impacto de estos cambios influye en la capacidad física, social y / o psicológica, lo que afecta a gran escala la calidad de vida del paciente con EA2. 

¿Cuál es la causa? 

La causa es desconocida. 

Los expertos saben que la enfermedad es aproximadamente 300 veces más frecuente en personas que heredan un determinado grupo sanguíneo de los glóbulos blancos, cuando se comparan con aquellos que no poseen ese marcador genético, denominado HLA-B27. 

Alrededor del 90% de los pacientes blancos con espondilitis anquilosante son HLA-B27 positivos. La espondilitis anquilosante no se transmite por contagio o transfusión sanguínea. 

Síntomas de la Espondilitis Anquilosante 

Dolores en la columna que surgen de modo lento o insidioso durante algunas semanas, asociadas a la rigidez matinal de la columna, que disminuye de intensidad durante el día. El dolor persiste por más de tres meses, mejora con ejercicio y empeora con reposo. 

Al principio, la espondilitis anquilosante suele causar dolor en los glúteos, posiblemente extendiéndose por la parte trasera de los muslos y por la parte inferior de la columna, lo que puede confundir el diagnóstico con una ciatalgia, por eso, estar en día con los exámenes de sangre es primordial. 

Los pacientes reportan un lado como más doloroso que el otro. Este dolor tiene su origen en las articulaciones sacroilíacas (entre el sacro y la pelvis) y sus ligamentos cercanos también son comúnmente afectados por la inflamación. Esto también puede resultar en una “fusión” entre el sacro y la pelvis. 

Algunos pacientes se sienten globalmente cansados, pierden el apetito y el peso y pueden desarrollar la anemia. 

La inflamación de las articulaciones entre las costillas y la columna vertebral puede causar dolor en el pecho, que empeora con la respiración profunda, sentida alrededor de las costillas, pudiendo ocurrir disminución de la expansibilidad del tórax durante la respiración profunda. 

Los individuos que presentan limitación significativa de la expansibilidad del tórax no deben en ningún momento estar en contacto con la contaminación u otros factores que comprometan el funcionamiento adecuado de su respiración, pues sus pulmones, que ya no se expanden normalmente, estarían aún más susceptibles a infecciones. 

¿Cómo tratar la Espondilitis Anquilosante? 

Las terapias más utilizadas en EA son la combinación de tratamientos farmacológicos y no farmacológicos. 

El ejercicio físico surge como parte integrante del tratamiento no farmacológico y por lo tanto menos invasivo para los pacientes, habiendo presentado buenos resultados en el control de la sintomatología, en la disminución de la rigidez, en el aumento de la movilidad articular, capacidad funcional y calidad de vida de estos individuos. 

Actualmente, varios estudios confirman la eficacia de la práctica de programas de ejercicio físico regulares y adecuados como adyuvante a la terapia farmacológica3. Y es entonces, que los fisioterapeutas, por naturaleza rehabilitadores, podemos ayudar a nuestros pacientes portadores de EA. 

Debemos tener como objetivo aliviar el dolor, aumentar la movilidad de la columna vertebral y de la capacidad funcional, reducir la rigidez matinal, corregir deformidades posturales, aumentar la movilidad y mejorar el estado psicológico de los pacientes. 

Los ejercicios son importantes para mantener o mejorar la movilidad de la columna vertebral y la aptitud física, así como para reducir el dolor, y se incluyen en las recomendaciones basadas en evidencias para el manejo de la EA4. 

Tratamiento de la Espondilitis Anquilosante 

No hay cura para la espondilitis anquilosante y, aunque la enfermedad tiende a ser menos activa conforme la edad avanza, el paciente debe ser consciente de que el tratamiento debe durar para siempre. 

El tratamiento objetiva el alivio de los síntomas y la mejora de la movilidad de la columna donde está disminuida, permitiendo al paciente tener una vida social y profesional normal. 

El tratamiento engloba el uso de medicamentos, fisioterapia, corrección postural y ejercicios, que deben ser adaptados y indicados de forma diferenciada para cada paciente. 

Ejercicios Indicados para Espondilitis Anquilosante 

Todo depende de la etapa en que el paciente se encuentre, y cuáles son sus mayores necesidades. Cualquiera que sea la modalidad elegida por él, lo importante es que mantenga su cuerpo en movimiento. 

El ejercicio aeróbico regular es de extrema importancia para la salud general de los portadores, y mejora el acondicionamiento cardiovascular. Los ejercicios aeróbicos, como la natación y la caminata son recomendados. 

Cuando utilizamos la técnica Pilates como método de tratamiento para EA, podemos contar con una gama enorme de ejercicios que pueden ser utilizados para la mejora del cuadro general de esas personas. 

Los ejercicios de ganancia de flexibilidad, indicados para las cadenas musculares acortadas, y que por consiguiente presentan articulaciones “trabadas” o bloqueadas (debido a la disminución de la amplitud de movimiento articular) pueden ser el punto de partida para el inicio del tratamiento. 

Por ejemplo, observamos que estos pacientes en particular presentan las cinturas escapular y pélvica muy limitadas, por lo tanto los ejercicios de liberación de la musculatura directamente involucrada con estos cinturas son super indicados. 

Priorizar el fortalecimiento de grupos musculares extensores (músculos de la parte trasera del cuerpo – lumbar, interescapulares, hombros y glúteos), priorizando un entrenamiento de resistencia muscular, es decir, bajos pesos y mayor número de repeticiones es una de las opciones de tratamiento. 

Los ejercicios de expansión torácica pueden aumentar la capacidad funcional del paciente con espondilitis anquilosante. 

La liberación esternal-costal y torácica de este paciente, antes de la sesión de Pilates mejora la expansión torácica, postura y movilidad de la columna vertebral, lo que hará que el paciente logre un mejor desempeño en los ejercicios. 

Los ejercicios con la pelota suiza en el suelo difieren de otras propuestas porque recluta los músculos responsables de la estabilización de la columna vertebral durante el movimiento. 

Se cree que los ejercicios resistidos con el auxilio de superficies inestables, como una bola suiza, mejoran la capacidad funcional de los pacientes, pues ese entrenamiento afecta otros aspectos de la aptitud física, como el equilibrio y la propriocepción. 

La termoterapia como tratamiento complementar y domiciliar ha demostrado un efecto positivo significativo en el alivio del dolor, la rigidez, la mejora del bienestar y la funcionalidad de los pacientes con espondilitis anquilosante. Estos efectos son significativos tanto a corto plazo, como a largo plazo. 

Conclusión…

Es necesario estar atento en cuanto a la prescripción de los ejercicios para la población de portadores de Espondilitis Anquilosante, pues ellos requieren cuidados continuos y actualización del profesional. 

Practicar el Pilates enfocando la rehabilitación es lo que hará que estas personas busquen nuestros estudios. 

 

Referências Bibliográficas
  1. H. Karapolat, Y. Akkoc, I. Sari, S. Eyigor, S. Akar, Y. Kirazli, et al. Comparison of group‐based exercise versus home‐based exercise in patients with ankylosing spondylitis: effects on Bath Ankylosing Spondylitis Indices, quality of life and depression.Clin Rheumatol, 27 (2008), pp. 695–700).
  2. Silva EM, Andrade SC, Vilar MJ. Evaluation of the effects of Global Postural Reeducation in patients with ankylosing spondylitis. Rheumatology international. Jul 2012;32(7):2155–2163.)
  3. Férnandez-de-las-Peñas C, Alonso-Blanco C, Alguacil-Diego IM, Miangolarra-Page JC. One-Year Follow-up of Two Exercice Interventions for the Management of Patients with Ankylosing Spondylitis. Am. J. Phys. Med. Rehabil. 2006:559-567./ Widberg K, Karimi H, Hafstrom I. Self-and manual mobilization improves spine mobility in men with ankylosing spondylitis – a randomized study. Clinical Rehabilitation. 009:599- -608).
  4. J. Zochling, D. Van Der Heijde, M. Dougados, J. BraunCurrent evidence for the management of ankylosing spondylitis: a systematic literature review for the ASAS/EULAR management recommendations in ankylosing spondylitis.Ann Rheum Dis, 65 (2006), pp. 423–432.
  5. R.F. Escamilla,) C. Lewis, D. Bell, G. Bramblet, J. Daffron, S. Lambert, et al. Core muscle activation during Swiss ball and traditional abdominal exercises. J Orthop Sports Phys Ther, 40 (2010), pp. 265–276.
  6. Marcelo Cardoso de Souza, Fábio Jennings, Hisa Morimoto, Jamil Natour. Swiss ball exercises improve muscle strength and walking performance in ankylosing spondylitis: a randomized controlled trial. Revista Brasileira de Reumatologia (English Edition)Volume 57, Issue 1January–February 2017Pages 45-55

Written by Camila Lazarin Gallina

Camila Lazarin Gallina

Graduada en fisioterapia en la Universidad Estadual del Centro Oeste – UNICENTRO (2012) y post grado en Traumatología y Ortopedia Funcional (2014) en la misma Universidad. Tiene formación completa en Pilates, Neopilates, entrenamiento funcional, Pilates Mamy Baby y nivel básico en PFB (Progressive Fit Ball). Trabaja en las áreas de su formación completa en la Clínica Equilibrio, en el sector público de atendimiento, trabaja con la promoción a salud y es profesora del Curso de Estética en el grupo Geração Centro de Ensino.

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