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¡Apenas Muévase! La Importancia del Movimiento para el Cuerpo

Empiezo siempre mis workshops y cursos con la siguiente pregunta: ¿Cuántos aquí son fisioterapeutas, danzarinas o educadores físicos?

La razón de mi pregunta es muy simples: yo necesito saber cuántos profesionales que están en mi frente, experimentan el movimiento con la “M” mayúscula desde temprano (danzarinos), cuantos ven el movimiento como forma de atingir la aptitud física (educadores físicos) y cuantos utilizan el movimiento como una herramienta de rehabilitación (fisioterapeutas – me incluyo en ese grupo).

Antes de empezar a escribir, quiero dejar claro que estoy generalizando, pero existe una excepción para todo que puntuaré más adelantes, por lo tanto, pido de corazón abierto y cero preconcepto al leer ese texto, pues mi objetivo mayor es traer cuestionamientos para nuestro propia práctica diaria con el método Pilates, o con la técnica de movimiento que tú utilizas en tu día a día.

Yo vengo de la danza antes de ser fisioterapeuta y pocos saben, pues la Glaucia Bailarina Clásica vivió dentro de mí por apenas 15 años. Un día ella se fue, y nunca más volvió… Y en su lugar entró la Glaucia que sentaba horas en una silla, sea en la clase o en casa estudiando para ser aprobada en la universidad y después estudiaba dentro de la universidad.

Creo que muchos de vosotros ya vivisteis y aun vivéis eso.

Dentro de un contexto de movimiento que quiero empezar mi cuestionamiento sobre lo cuanto nuestro cuerpo sufre cuando nos volvemos adultos, en verdad, el cuerpo sufre desde nuestra niñez.

En mi práctica clínica hoy es rehabilitar niños sin la mínima concientización corporal, lo que puede ser normal hasta un determinado punto. Pero llegar en la juventud con mucha deformidad estructural y mucha falta de movilidad, honestamente no consigo aceptar que eso sea normal, pues ya acompañé y acompaño cada vez más adolescentes que al se volvieren adultos sufrieron mucho, pero mucho dolores precoces en sus articulaciones.

Nos falta movimiento en nuestro día a día y nos falta coraje para movernos de forma libre y sin ataduras.

Hablando sobre un genio creador de ese método que amamos, aún en los años 30, Joseph ya creía que la práctica de movimiento debería empezar desde la niñez, ¨primero eduque el niño¨, una de sus frases más famosas, y más actual.

La realidad es que tenemos miedo de movernos. La sociedad sufre con el medo de lesionarse, y con tanto miedo, el movimiento es ignorado, eso sin contar el sedentarismo, y los modismos.

¿Puedo culpar muchos profesionales de la propia área de la salud? Puedo si, pues me canso de recibir pacientes que son instruidos a nos hicieren ese o aquello movimiento, sin al menos tuvieron hecho un valoración dinámicas, pero la discusión es muy profunda que esa de generalizar y buscar culpados.

Debemos atentarnos para nuestro comportamiento como terapeutas de los movimientos, o sea, independiente del área de formación. Yo voy a darlos mi proprio ejemplo de vida para que entendéis donde quiero llegar.

La Importancia del Movimiento

Antes de hacer mi curso en Pilates, fui a clases, probé el método y tubo experiencias excelentes, pero también, un poco raras. No me explicaban muchos detalles sobre el movimiento que yo estaba haciendo, apenas me ordenaban a hacerlo. Y yo hacía el ejercicio, pero nunca supe lo porqué de aquella secuencia especifica de ejercicios, yo no sabía lo porqué aquello era bueno para mi cuerpo. El estudio de Pilates que frecuentaba en Nueva Iorque era lleno de gente, mucho famoso en la época y los instructores muy intuitivos, con muchos pacientes en el mejor momento del Método Pilates en la América del Norte.

Por fin, mi cuerpo gustó del método (eso que importa), pero sé que una persona lego o alguien con dolor crónica se asustaría, y yo me asusté, pues en mi visión de movimiento aún era limitada, solamente tenía conocimiento de algunos libros, que me decían lo que yo podría o no hacer con mi cuerpo en una situación.

Años después cuando empecé a estudiar el Método, aprendí que mi apellido era ¨estabilización¨ (debería tener cambiado en mi certificado de nacimiento de tanto que yo decía esta palabra diariamente), y entonces desarrollé una visión primoreada para entender los padrones de movimientos que hasta en restaurantes yo corregía las personas. Miraba el portero, el cajero del mercado, y todo mundo que yo veía padrones ¨incorrectos¨.

Desarrollé mi técnica con lo que jamás debería ocurrir durante la ejecución de un ejercicio, y con miedo constante de lesionar algún paciente mientras daba la atención a otro paciente o dejar que el paciente haga algo incorrecto en un simples Chest Expansion, por ejemplo.

Eso por un lado te dejas con una mayor atención, pero por otro lado te dejas más paranoico posible, yo era insoportable. Me recuerdo que entrenaba a Mat Class sola, me miraba en el espejo, y buscaba el perfecto alineamiento en los ejercicios. ¿Pero sabe lo que ocurría? Yo no me movía… yo tenía el padrón que hoy llamo de ¨movimiento constipado¨.

Volví al Brasil. ¿Sabes lo que encuentro? Pacientes que no saben la diferencia entre codo y rodilla, personas que buscan el Pilates ya que es una novedad, o personas que buscaron el método simplemente por ser su única o última alternativa para mejorar la calidad de vida o mejoraren sus dolores.

¿Lo que hice? Casi volví corriendo a los EEUU, pues no entendía como existía tanta falta de consciencia corporal.

Pero después de aprender SÓLA mucha cosa que ningún curso me ha enseñado, empecé a abrir la cabeza y convivir con profesores que no enseñaban apenas Pilates, pero que al revés me enseñaban el ¨movimiento¨ utilizando el Método Pilates como herramienta.

También volví a los estudios de Pilates famosos en Nueva Iorque para ver todo con otros ojos, y empecé a hacer lo que llamo de ¨mochila del método Pilates¨, o mi proprio camino de Santiago de la Compostela, pero lejos de España.

En cada viaje o periodo afuera de Brasil, yo hacía clase con todo profesor que tenía horario libre, entre un curso y otro. ¿Lo que aprendí en toda esa aventura? Aprendí que mi cuerpo es muy flexible y fuerte de lo que jamás imaginé, sólo era necesario no tener miedo de moverme.

¿Si yo me lesioné? No mentiré, sí. Pero yo jamás me lesioné haciendo Pilates, y lo más cerca que me lesioné en un estudio de Pilates fue moviendo un equipamiento pesado de manera incorrecta. Eso sí, me lesionó y pasé 2 semanas con lumbocialtagía con mucho dolor, el peor dolor que ya tuve en mi vida. ¿Pero sabes lo que me quitó de la crisis?

M O V I M I E N T O

Ninguna receta de torta funcionó, yo tuve que quitar mis paradigmas y abrir la cabeza para el movimiento tridimensional del cuerpo, explorar todos los planos y ejes, perder el miedo de empeorar mi crisis de la columna, y mira, fue tan bueno moverme que nunca más paré.

Puedo decir que por ironía del destino tuve la suerte de entrevistar decenas de referencias del método Pilates para realizar el documentario de la vida de Joseph Pilates (Homenaje a Joseph Pilates –Producido por Voll Pilates & Glaucia Adriana), y en TODAS esas entrevistas descubrí algo en común entre los entrevistados.

Todo eses expertos no tenían miedo del movimiento, y ni Joseph lo tenía, al revés, los relatos decían que Joseph Pilates era adepto de la siguiente idea, según la propia Mary Bowen, que hizo más de 6 años de clases particulares con él y con Clara, él decía:

¨Deja la persona moverse sin parar, de tanto repetir la misma secuencia y los mismos movimientos, el cuerpo entenderá y empezará a encontrarse en el espacia, porque si no lo hacer, el cuerpo no avanzará en la progresión…¨ o sea, repetición, repetición, y entrenamiento y mucho entrenamiento.

No es mi hombro elevado que será la cauda de una lesión durante una secuencia de brazos sentada en el Reformer, pero la falta de ritmo de la articulación escapulo-humeral, consecuente de una escapula acostumbrada en la posición incorrecta. Eso sí, que causará una lesión, y so no lesionar directamente el hombro, irá repercutir negativamente en mi región cervical o torácica.

Conclusión…

¿Adónde quiero llegar? Muévase. Dejen que tus pacientes experimenten el movimiento libre de ataduras, el movimiento seguro sí, pero libre de ataduras.

¿Si yo soy contra las correcciones? ¡Por supuesto que no! Aquella visión crítica en el movimiento, me acompaña diariamente, pero creo que debemos para de seguir las recetas milagrosas, creo que cuando se trabaja con movimiento, difícilmente podremos aplicar esa misma fórmula para personas diferentes.

Creo que debemos guiar el movimiento, si el hombro elevarse un poco, si esa elevación del hombro me permitir mayor alcance del brazo o mismo mayor movilidad torácica, que sea bienvenida esa elevación del hombro, todo siempre en la medida cierta.

Creo que el movimiento es la vida, y el movimiento cura, ya decía nuevamente, nuestro amado Joseph Pilates.

Creo también que mi papel no es poner miedo en la cabeza de mis pacientes y dejarlos paranoicos (como un día yo fui), pero llenarlos de libertad y autosuficiencia para elegir la mejor estrategia de movimiento, así tendrán una vida más feliz, plena y libre de lesiones.

Creo fielmente después de tanto leer y pesquisar sobre Joseph Pilates, que su mayor objetivo era apenas que la humanidad moviese, que no quedásemos inertes. ¡Simples así!

Written by Gláucia Adriana

Gláucia Adriana

Graduado en fisioterapia, instructora de la Segunda Generación del Método Pilates. Basi certied, Stott Full Certified, Mentora y coordinadora del curso Lolita´s Legacy Teacher Training en Brasil.

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