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Síndrome del Dolor Patelofemoral en Mujeres Jóvenes

El síndrome del dolor patelofemoral (SDPF) es caracterizado por dolor localizado anteriormente en la rodilla, siendo una de las lesiones más comunes de miembros inferiores, y representando alrededor de 25% de las afecciones de esta región.

Este síndrome acomete principalmente jóvenes del sexo femenino y, su etiología es multifactorial pudiendo estar relacionada al mal alineamiento de la rótula así como a desequilibrios musculares de los miembros inferiores, pelvis y tronco.

A pesar de la elevada incidencia de casos, su fisiopatología, factores de riesgo y tratamientos son vagos y polémicos.

Según MASCAL; LANDEL, POWERS (2003) el objetivo del tratamiento del Síndrome del Dolor Patelofemoral puede tener como foco el perfeccionamiento de la función muscular en pacientes que demuestran falta de control de movimiento, fuerza y resistencia del cuádriceps.

Sobre el Síndrome de Dolor Patelofemoral

Así como de los músculos del tronco y cadera más específicamente los responsables por controlar la rotación interna y aducción excesivas de la articulación de la cadera, hecho que resultaría en un fenómeno denominado valgo dinámico.

Por eso, ejercicios que optimicen la función de los músculos localizados en las regiones supra citadas pueden influenciar en el manejo y resolución de los síntomas relacionados a esta entidad.

Basado en las afirmaciones arriba, parece relevante que no nos preocupemos solamente con los factores locales (i.e., movilidad rotuliana, ángulos de inclinación rotuliana y fuerza de cuádriceps), pero sí, con las influencias proximales (músculos del tronco y cadera) – bien como las distales (como, por ejemplo, la pronación de la articulación subtalar) cuando relevantes.

En esta dirección se postula que déficits de fuerza, resistencia y control tanto de los músculos del tronco cuanto de cadera pueden generar alteraciones biomecánicas en los miembros inferiores a través de un fenómeno conocido como interdependencia regional.

Este fenómeno se relaciona a la teoría de que los estabilizadores de estas regiones más proximales generarían una transferencia y atenuación de fuerzas de los miembros inferiores manteniendo de esta forma la integridad estructural de la cadena cinética de todo el miembro inferior (HUXEL BLIVEN; ANDERSON, 2013).

Envolver la estabilidad del tronco como factor todavía carece de comprobación a pesar de la existencia, por ejemplo, de programas específicos para testar la fuerza de endurance de tronco y verificar la musculatura que lo estabiliza.

Según ZAZULAK et al. (2007) el control neuromuscular inadecuado del core puede comprometer la estabilidad dinámica y resultar en el aumento del torque abductor en la rodilla, llevando posiblemente a lesiones y disfunciones en los miembros inferiores.

Además, se sabe que los músculos abdominales controlan la anteversión excesiva de la pelvis y la inclinación pélvica que se relacionan directamente con la estabilidad de los miembros inferiores.

En la misma dirección, COWAN et al. (2009), también demostraron a través de un estudio transversal que los músculos de tronco, principalmente los inclinadores laterales en asociación al glúteo medio están afectados con relación a la fuerza y control neuromuscular en pacientes con Síndrome del Dolor Patelofemoral.

De la misma, NAKAGAWA et al. (2012) elucidó también en un diseño transversal que individuos de ambos los sexos con SDPF tienen una mayor inclinación lateral del tronco, caída de la pelvis (i.e., señal de Trendelemburg), aducción de cadera y abducción de rodilla durante una sentadilla unipodal cuando comparados al grupo control (asintomáticos).

A pesar de las evidencias supra citadas y, aún al hecho de los expertos indicaren el fortalecimiento del core como posible estrategia de prevención para las lesiones en los miembros inferiores, una revisión reciente  deja claro que no hay evidencias suficientes para evaluarse si hay realmente alguna relación entra la reducción de fuerza y endurance de tronco y la génesis de lesiones en los MMII como, por ejemplo, el Síndrome del Dolor Patelofemoral (BARTON et al. 2015).

Vamos llevar en consideración la alta incidencia del síndrome del dolor patelofemoral, su influencia en la incapacidad de estos pacientes y, aun, al hecho de que hay escasez en la literatura en lo que dice respeto a una posible influencia de los músculos del tronco en el desarrollo de afecciones de los miembros inferiores.

De esta forma se hace necesario evaluar la relación entre el endurance de tronco y testes que reconocidamente son capaces de prevenir lesiones en los miembros inferiores colaborando así para la prevención de estos tipos de lesión en jóvenes aparentemente sanas.

Y, además, con los tales datos será posible establecer futuramente un diseño de investigación adecuado para observar la relación entre variables biomecánicas y la presencia del Síndrome del Dolor Patelofemoral.

BALDON et al. (2015), demuestran que individuos que presentan mayor aducción de cadera e inclinación de tronco ipsilateral secundarias a la debilidad y descontrol muscular tienen una mayor tendencia en desarrollar Síndrome del Dolor Patelofemoral.

Los resultados del trabajo supra citado, entretanto, muestran que la mejoría de la resistencia de la musculatura de tronco no previene los movimientos compensatorios que probablemente son causados por la debilidad de los músculos de la cadera.

Pero, los resultados de esta investigación demuestran que parece haber una relación entre los músculos inclinadores de tronco y abductores de cadera que sabidamente hacen parte de la postura mantenida durante el test de plancha lateral (NEUMANN, 2010), pudiendo, de esta forma explicar los resultados de correlación obtenidos, ya que tanto en el test de endurance cuanto en el de equilibrio estos grupos actuarían de manera isométrica en la estabilización de la pelvis.

En la misma dirección de estos últimos hallazgos, (LEETUN et al., 2004) demostraron por medio de un estudio prospectivo que atletas que tenían déficit de endurance y debilidad de los abductores y rotadores laterales de cadera durante la recogida de la línea de base tenían también una mayor probabilidad de tener lesiones en los miembros inferiores son estos referidos déficits.

Los autores especularon en su discusión que probablemente la debilidad de tronco en conjunto a la reducción de endurance podría comprometer drásticamente la capacidad de estabilización de los miembros inferiores y, de esta forma, predisponer a lesiones traumatológicas de los miembros inferiores.

Cómo ocurre el Síndrome del Dolor Patelofemoral 

El síndrome del dolor patelofemoral es multifactorial, y probablemente ocurre por la combinación de:

  • Microtraumatismos Repetitivos
  • Mal Alineamiento de la Rótula
  • Uso excesivo de la Articulación de la Rodilla
  • Desalineamiento del Mecanismo Extensor de la Rodilla – asociado a movimientos excesivos laterales de la rótula

La parte superior de la rótula es ligada a un gran grupo de músculos del muslo, llamado cuádriceps, y su extremidad inferior es ligada al tendón patelar, que se insiere en el hueso de la pierna, justo por debajo de la rodilla.

La rótula se apoya en los surcos en las extremidades del hueso del muslo (fémur), llamados cóndilos femorales y durante la extensión y flexión de rodilla, la rótula “flota” sobre ellos.

Pero, personas que presentan desequilibrios de fuerza entre los músculos laterales y mediales del muslo, aumento del ángulo Q (personas que tienen la cadera ancha), rótula alta o hipermóvil y rodilla valga (para dentro) favorecen la inestabilidad y la lateralización de la rótula, sacándola de su “rail”.

Cuando pasa esto, acontece una compresión de la rótula en el cóndilo femoral, pudiendo irritar la superficie posterior de la rótula y causando dolor.

¿Cuáles son los síntomas?

El principal síntoma es el dolor en la región anterior de la rodilla, entre la rótula y el fémur.

Este dolor es intensificado cuando alguna actividad que aumenta la carga en esta articulación es realizada, como: carreras, escaladas, sentadillas, el simple hecho de arrodillarse o de estar mucho tiempo sentado.

Algunos pacientes refieren una sensación de inestabilidad de rodilla y, raramente es acompañada de edema.

Tratamiento Fisioterapéutico y Pilates

La terapia manual utiliza movimientos del propio cuerpo en el alivio del dolor y recuperación de la función. El objetivo es identificar y corregir disfunciones de movimientos, entender la relación entre las alteraciones de estos movimientos y evaluar el desequilibrio postural.

A través de las manos del fisioterapeuta hay normalización de los tejidos, restablecimiento articular y así más salud para las rodillas.

Ya el Pilates será la técnica utilizada para realización de ejercicios volcados para la sintomatología del paciente con queja de dolor.

El objetivo del Pilates será enfocado para el fortalecimiento de tronco (inclinadores bilaterales y extensores), fortalecimiento de cuádriceps, fortalecimiento de flexores y abductores de cadera y debemos dar una énfasis mayor también en el fortalecimiento de glúteos y control propioceptivo.

Algunos ejemplos de ejercicios para alivio de dolor e inicio de la rehabilitación.

1) Flexión y Extensión de Rodillas en el Reformer – Controlando bien la fase excéntrica del movimiento

2) Puente con Rodillas flexionadas – Con énfasis en la contracción de Core y Glúteos

3) Ejercicios de Plancha Lateral para el Fortalecimiento de Inclinadores de Tronco y Endurance

Written by Hélio Victório

Hélio Victório

Graduado en fisioterapia, tiene postgrado en ortopedia y traumatología con énfasis en terapia manual.
- Ortopedia/traumatología/deportiva
- Rehabilitación y entrenamiento funcional
- Pilates Clínico Funcional
- Liberación Miofascial
- Programación de educación y entrenamiento en dolor

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