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Los beneficios del Pilates en el tratamiento de la incontinencia urinaria femenina

La incontinencia urinaria femenina puede ser considerada un problema de salud pública, según la Organización Mundial de Salud (OMS). Además, la IU presenta alta incidencia en Brasil, se estima que más de 20 millones de personas en todo el mundo sufren con esa patología (SUZUKI, 1998 apud Pivetta, 2011).

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina de la vejiga en situaciones impropias, pudiendo ocurrir de manera transitoria, generalmente asociada al uso de fármacos, infecciones (infecciones urinarias o de la vagina), constipación o problema de deficiencia hormonal.

Ella desaparece después del tratamiento de la causa subyacente, puede aún ser persistente o definitiva con instalación y empeora progresivamente.

Muchas mujeres se vuelven incontinentes después del parto, de la quirugía de retirada del útero o después de traumas en la región pélvica y enfermedades neurológicas.

La incontinencia urinaria femenina

A pesar de ocurrir también en hombres, la IU es dos veces más común en mujeres debido a diferencia anatómica del sistema urinario y a los factores externos.

Es considerada prácticamente un problema clínico femenino, se cree que la incontinencia urinaria femenina afectará el 50% de las mujeres en alguna fase de sus vidas, atingiendo el 60% después de los 60 años de edad (LAUTENSCHLÄGER, 2011).

Es posible identificar tres tipos de IU más comunes:

  1. IU de esfuerzo (IUE)
  2. IU de urgencia (IUU)
  3. IU mista (IUM)

La primera, la IUE es la situación más frecuente en mujeres y ocurre debido a deficiencia del soporte de la vesícula y de la uretra que es realizado por la acción de los músculos y de las fascias del suelo pélvico y/o por una insuficiencia o lesión del esfínter uretral.

Personas con IUE presentan pérdida de orina durante situaciones que aumentan la presión intra-abdominal, como: toser, correr, reír, cargar peso, levantarse o caminar. En general, no ocurre pérdida en reposo y ni durante el sueño.

En la IUU la persona siente fuerte deseo de orinar y no consigue mantener la contracción de la musculatura del perineo, así ocurriendo el escapamiento de orina.

La IUU ocurre como consecuencia de la hiperactividad detrusora (HD), o sea, la persona con sensibilidad vesical preservada la HD lleva al deseo súbito e indispensable de la orina (urgencia miccional). Cuando la contracción vesical sopera la capacidad de oclusión uretral generada por el esfínter ocurre la IUU.

Ya en la IUM se percibe la debilidad muscular y la pérdida urinaria en el esfuerzo y en el reposo. Es la combinación de la IUE y de la IUU, o sea una insuficiencia uretral asociada a hiperactividad detrusora.

Las consecuencias de la incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria femenina perjudica la calidad de vida de la mujer. Eso justifica una atención de los profesionales de la salud, el cuidado en la valoración clínica, teniendo en cuenta los señales y síntomas, la identificación más efectiva de los factores de riesgo y de los factores coexistentes, así indicar el tratamiento eficaz.

Las repercusiones en el estilo de vida de las mujeres con IU son numerosas, normalmente ellas sufren con problemas físicos, económicos y psicosociales, que interfieren en el convivio social, profesional, sexual y familiar.

La literatura apunta que las intervenciones fisioterapéuticas pueden auxiliar en la valoración y en el tratamiento de la pérdida urinaria, contribuyendo para mejorar la calidad de vida de las mujeres con incontinencia.

Según Palma (2009) la Sociedad Internacional de la Continencia en 2005, indicó el tratamiento fisioterapéutico como una opción de primera para la IU, debido al bajo riesgo, la reducción de costo y por tener la eficacia comprobada (NELMANN et al., 2005 apud PALMA, 2009).

Además, la fisioterapia con el método Pilates puede intervenir en las alteraciones que llevan a incontinencia urinaria femenina con el tratamiento conservador, con la terapia comportamental, la consciencia corporal, el fortalecimiento del suelo pélvico y de la musculatura abdominal (Power House).

Anatomía Pélvica

Un factor importante de la continencia urinaria es la integridad de los principales órganos: vejiga y uretra.

El buen funcionamiento de la musculatura del suelo pélvico (MAP), esa musculatura es considerada como una red de sustentación, localizada en la pelvis ósea que consiste en dos grandes huesos, los huesos de la cadera, que se juntan al sacro, posteriormente y en la línea mediana, anteriormente, al nivel de la sínfisis pública.

El MAP es formado por las fibras del músculo elevador del ano ligado a fascia endopélvica que durante a contracción muscular, por circundar la vagina y la porción distal de la uretra, ocurre la tracción en dirección al pubis y comprimir contra la pared vaginal, manteniendo así la luz uretral ocluida (MORERIRA, 2002 apud MAZZARI, 2006).

El músculo detrusor es constituido por tres camadas de la musculatura lisa que envuelve la vejiga y la uretra, ella tiene tres camadas musculares, la musculatura externa estriada o esfínter y dos camadas internas, la musculatura lisa y el diafragma pélvico (BARACHO, 2002).

El perineo representa el conjunto de las partes moles que cierran la pelvis y soportan las vísceras en posición vertical y el músculo elevador del ano, localizado en el perineo es el principal responsable por la continencia urinaria en la mujer (MOREIRO, 2002 apud MAZZARI, 2006).

La continencia urinaria es mantenida por el funcionamiento adecuado y coordenado del músculos detrusor y de las estructuras uretrales, aún es necesario que la presión intra uretral sea superior a presión intra vesical en el reposo o durante los esfuerzos (BARACHO, 2002).

Las causas de la incontinencia urinaria

La etiología de la incontinencia urinaria femenina es multifactorial, es necesario considerar el número de embarazos, de partos vaginales, de enfermedades y quirugía ginecológica, además de la edad y el estado hormonal.

La edad es considerada un factor de riesgo importante, siendo observado el aumento de la prevalencia entre los 75 hasta los 79 años.

La prevalencia del 20% es observada en mujeres debajo de los 60 años, pero cuando valoradas las mujeres arriba de los 80 años, la prevalencia aumenta el 44%.

Autores también afirman que el parto vaginal lleva al comprometimiento neuromuscular del suelo pélvico y consecuentemente a incontinencia urinaria (GOMES, 2014).

Aún las investigaciones tienen enseñado que el 10% hasta el 25% de las mujeres de los 15 hasta los 64 años sufren con la IU, otras llegan a dos tercios de la población femenina. Sin embargo, apenas el 25% de las acometidas buscan atendimiento especializado (PALMA, 2009).

La IU no debe ser considerada una consecuencia natural del proceso de envilecimiento femenino, pero sí, como una enfermedad pasible de tratamiento y de cura, que debe ser investigada y tratada adecuadamente, una vez que disminuye la calidad de vida de las mujeres.

Prevención

La literatura apunta que la preservación de la continencia urinaria es fundamental que la vejiga presente una función normal y que la presión intravesical permanezca abajo y constante durante todo el relleno.

Para prevenir la incontinencia urinaria femenina es necesario evitar la obesidad y el sedentarismo, controlar el gano de peso durante el embarazo, disminuyendo la presión intraabdominal y la aumento de la carga en la región del suelo pélvico, consecuentemente la disminución del riesgo de IU.

Practicar ejercicios específicos para el perineo para fortalecer el suelo pélvico, antes del embarazo con la finalidad de prevenir posibles lesiones en el parto y en el post parto para ayudar en la recuperación.

Las mujeres con tos crónica deben para de fumar, evitando las chances de la caída de la vejiga y del útero. Estas son algunas medidas que pueden ser útiles en la prevención de la incontinencia urinaria.

Tratamiento de la incontinencia urinaria femenina

Después de la identificación del tipo de IU, basado en la queja del paciente y de la valoración específica el tratamiento fisioterapéutico es indicado como una opción de tratamiento debido al bajo riesgo y eficacia en los resultados.

Uno de los objetivos de la fisioterapia es investigar e intervenir en ese impacto. El tratamiento conservador de la IU tiene como objetivo aumentar el soporte del tracto urinario inferior, debido al aumento de las fuerzas de los músculos del suelo (MAP), bien como promover el cerramiento uretral por contracción involuntaria de los músculos peri uretrales.

La Sociedad Internacional de Continencia (ICS) considera los ejercicios perineales como padrón otro en el tratamiento de la IU, en especial en el tratamiento de la IUE, y su eficacia comprobada en los estudios randomizados y controlados.

Con base en la literatura es sabido que el entrenamiento del MAP, cuando ejecutado regularmente, puede proporcionar la mejora de la función muscular del suelo pélvico, la mejora de la concientización corporal, la disminución de la pérdida urinaria y consecuentemente la mejora de la calidad de vida de esas mujeres.

El método Pilates como ayuda

El abordaje fisioterapéutico tras el método Pilates tiene como objetivo una reeducación postural para corrección de la estática pélvica y un fortalecimiento de los componentes del esfínter, que forman el MAP.

Con el trabajo de fortalecimiento de este grupo muscular y el aumento del tono ocurre la correcta transmisión de presiones intra abdominales, y consecuentemente la refletará en el mecanismo de la continencia urinaria.

Durante los ejercicios son realizadas las técnicas de contracción de la musculatura pélvica, los ejercicios de Kegel tienen como objetivo el fortalecimiento del MAP, una vez que la disfunción muscular del perineo es un importante factor de la etiología de la patología.

 

Conclusión…

Para el paciente entender como activar esa musculatura específica, es el fisioterapeuta que debe utilizar la creatividad para explicar y hacer con que la contracción se mantenga activa.

Ejemplo: pensar que el abdomen tiene una vejiga que se rellenará cuando inspirar y se viciará en la expiración.

Imaginar que necesita prender la orina y presionar el ano. Así que el paciente comprender la contracción muscular del MAP y la respiración puede ser asociado a los ejercicios de Pilates.

La fisioterapia utiliza de algunos recursos terapéuticos en el tratamiento conservador de la incontinencia urinaria femenina que pueden complementar los ejercicios con el uso de accesoria como los conos vaginales, la eletroestimulación y el biofeedback.

Written by Ana Claudia Assunção

Ana Claudia Assunção

Graduada en fisioterapia en la Facultad Social de Bahia (FSBA), especialista en el programa salud de la familia en la Universidad Jorge Amado (Unijorge). Curso de formación en reeducación postural y pilates, además de cursos de perfeccionamiento en la área de Fisioterapia. Trabaja con fisioterapia clínico y domiciliar. Instructora de Pilates en la Academia Well. Fan Page: anafisiocare Instagram: anafisiocare

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